Permanentemente los especialistas vinculados al área educativa coinciden en señalar que asistimos hoy a una época muy particular en cuanto a la educación se refiere, con una población que, a escala mundial, valora y comprende cada día más a la titulación universitaria como un nivel básico de formación, dejando de lado los títulos iniciales y secundarios que históricamente conformaban los aprendizajes de base para cualquier estudiante. Estadísticamente, también es posible observar hoy y con mucha claridad, el hecho de que la gran mayoría de los mexicanos que finaliza sus estudios secundarios tiene la decisión tomada de continuar formándose a nivel universitario, entendiendo que a partir de esa capacitación tendrá la oportunidad no solo de terminar de aprender todo lo que necesita, sino que además tendrá una ventaja a la hora de integrarse a un mercado de trabajo tan exigente y tan competitivo como el que hoy se observa en todo el mundo.

Atentos a esta realidad, desde las universidades mexicanas se ha comenzado a actuar en consecuencia, primordialmente a partir del desarrollo y de la expansión en cuanto a plazas y a oportunidades de estudio se refiere, los cuales apuntan a todos y cada uno de los campos del conocimiento y a su vez buscan crecer en cuanto a jerarquía y a calidad. Una de las vías más elegidas para esta última cuestión tiene que ver con la integración con casas de estudios de otras latitudes, las cuales se conectan a través de programas de intercambio altamente beneficiosos para los propios estudiantes. Con la finalidad de impulsar el intercambio académico y la formación de especialistas, la Universidad de Monterrey (UDEM) informó que a principios del año 2014 contará con una oficina regional en coordinación con varias universidades de Japón. El director de la División de Ingeniería y Tecnologías de la institución privada, Benito Flores Juárez, resaltó que, el mismo sistema de enseñanza instituido en las escuelas japonesas será implementado a partir del próximo año en la UDEM.

Como puede verse en este ejemplo que llega desde Monterrey, el objetivo claro y evidente de las universidades mexicanas no es otro que el de seguir creciendo y mejorando no solo en cuanto a la cantidad de plazas de formación que ponen en consideración, sino también respecto de la calidad y la diversidad de las mismas. En este marco, queda claramente en evidencia el hecho de que la titulación universitaria se ha convertido hoy en mucho más que una opción, y que ha pasado a ser un factor preponderante para las personas, tanto en su etapa formativa como a la hora de acceder a una oportunidad de trabajo acorde con sus necesidades y expectativas.