En la era posmoderna en la que vivimos, y probablemente como nunca antes había ocurrido, la educación de las personas al más alto nivel se ha convertido en un pilar básico y fundamental para el funcionamiento y también para el desarrollo de cualquier nación, obligando a los representantes del estado a generar permanentemente políticas que amplíen las fronteras de la inclusión y que renueven y mejoren cada día el sistema de educación nacional. Cuando hablamos de educación de alto nivel, no nos referimos ya a las etapas básicas primarias y secundarias, sino que la realidad indica que la verdadera demanda hoy involucra y tiene como referencia a la titulación universitaria, un grado de preparación que se exige prácticamente en todos los ámbitos de desarrollo laboral que hoy conocemos.

Ante este panorama, es para destacar el nivel de desarrollo que han alcanzado las universidades con sede en tierra mexicana, las cuales ya no solo han crecido en cuanto a la capacidad de formar alumnos, sino que también ha logrado avanzar respecto a la jerarquía y a la calidad de la capacitación que promueven. Solo para destacar un caso, vale mencionar el de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se colocó como la segunda mejor universidad en América Latina y la 163 en el mundo, en un escalafón que tuvo en cuenta la investigación, enseñanza e internalización de 500 instituciones alrededor del mundo, realizado por el portal especializado en educación ‘QS (Quacquarelli Symonds) World University Rankings’, una firma británica que establece las clasificaciones internacionales de las instituciones relacionadas con la calidad de la educación y de los estudios de intercambio. De acuerdo con Nunzio Qucquarelli, director de QS, el objetivo de este tipo de clasificaciones es “motivar a las personas alrededor del mundo a cumplir sus objetivos e incentivar la movilidad entre los estudiantes”. Sería muy interesante y positivo, que más universidades mexicanas sigan con el ejemplo de la UNAM, reconociendo el beneficio que tiene para la sociedad toda poder contar con espacios de capacitación de semejante calidad.

La realidad es que la titulación universitaria en México y en cualquier lugar del mundo se ha convertido en una prioridad, cuestión que invita a los responsables del gobierno y de estas casas de estudio a seguir evolucionando y apostando al crecimiento. De la misma manera, es para destacar la forma en la que han crecido propuestas alternativas, especialmente aquellas que fomentan el intercambio de estudiantes con países como España.