Seguramente una de las acciones más complicadas y exigentes en la que podemos pensar hoy en día es en la de poner en marcha y dar rienda a suelta a nuevos proyectos, tanto sea en el plano privado y comercial como así también en cuestiones que pertenecen a otras índoles pero que también tienen que ver con la comunidad y su actividad cotidiana. En este sentido, el común denominador a la hora de iniciar un emprendimiento de cualquiera de estos tipos que mencionamos, se necesita en la actualidad mucho más que una buena idea, que algo de dinero y mucho de esfuerzo, ya que con estas herramientas será difícil permanecer a la par de mercados y de sociedades con las características que tienen las de hoy en día. A estos elementos, se debe agregar sin dudas la capacitación para poder direccionar al éxito a estas iniciativas tan nobles y beneficiosas para la comunidad en su conjunto. Este conocimiento al que hacemos referencia, lo brindan los cursos y maestrías de administración de proyectos que, afortunadamente, están hoy al alcance de todos los interesados en aprovecharlos.

Además de estas instancias formativas, también vale la pena reconocer y destacar el aporte y el sustento que significan los planes de subsidio y los programas de desarrollo para nuevos emprendimientos que hoy en día ponen en vigencia los distintos estados en suelo mexicano. Solo para marcar como un caso testigo, podemos decir que  en el 2013, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) invirtió 16 millones de pesos en más de 200 proyectos de conservación y desarrollo sustentable, que beneficiaron económicamente a tres mil familias de las zonas rurales del estado. Francisco Ricardo Gómez Lozano, director de la Conanp en la Península de Yucatán y Caribe mexicano, recordó que el año pasado la Federación asignó 36 millones de pesos para la región a través de diferentes subsidios. De esta bolsa, 16 millones de pesos se canalizaron para beneficiar a las zonas rurales de Quintana Roo, por tener gran participación en proyectos ambientales como es el Programa de Empleo Temporal (PET), negocios sustentables, proyectos de monitoreo en las Áreas Naturales Protegidas y el Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (Procodes), entre otros. Es evidente que esta clase de aportes, termina siendo decisivo para la conformación de estas nuevas experiencias, en una situación que tranquilamente podemos repetir al analizar el plano empresarial y comercial.

En el mismo sentido, volvemos a destacar la importancia y la trascendencia que la formación especializada en la materia ha alcanzado por estos tiempos en los que nos toca vivir. Ante esta situación, la capacitación cumple un rol trascendental, especialmente aquella que promueven las maestrías de administración de proyectos de avanzada y de nivel internacional que hoy están al alcance de los mexicanos que quieran triunfar en la gestión de nuevos emprendimientos.